LEY DE SERVICIOS DE PREVENCIÓN, EXTINCIÓN de INCENDIOS y SALVAMENTOS de la CAM
PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES
PSICOTÉCNICOS
SOPORTE VITAL BÁSICO / PRIMEROS AUXILIOS
PAUTAS DE ACTUACIÓN EN CASO DE EMERGENCIAS
MÓDULO SOCIO-PROFESIONAL
SIN CATEGORIA
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TEMA 26. INTRODUCCIÓN Y ACTUACIONES GENERALES

1. INTRODUCCIÓN

Es mejor saber primeros auxilios y no necesitarlos que necesitarlos y no saber. Toda persona debería tener conocimientos de primeros auxilios, porque la mayoría de las personas alguna vez se encontrarán en una situación donde sean necesarios para otras personas o para ellas mismas.

Sobre todo si nos referimos a los servicios que puede ofrecer un controlador de acceso, éste se verá más expuesto a situaciones de este tipo respecto a otros.

Se entiende por primeros auxilios todos aquellos cuidados, actuaciones o técnicas, que permiten la atención inmediata de un accidentado en el mismo lugar donde ha ocurrido el accidente hasta la llegada de asistencia médica profesional. Es importante matizar que los primeros auxilios no son tratamientos médicos, sino actuaciones de emergencia para reducir los efectos de las lesiones y estabilizar el estado del accidentado. Sólo consisten en dar asistencia temporal hasta que la persona pueda recibir la atención médica competente, si es necesaria, o incluso asegurar la posibilidad de recuperación sin asistencia médica. Constituyen actuaciones de vital importancia, ya que de la calidad de ellas depende la evolución posterior de las lesiones del afectado.

 

Concepto de urgencia

La urgencia es una situación en la que la vida o la salud de una persona se ven en peligro. Esta requiere, por tanto, una ayuda inmediata. El socorrista no debe poner en peligro su vida ni la de los demás, por lo que debe proceder únicamente al desplazamiento del herido si existe un riesgo vital. En caso de un accidente eléctrico las medidas a tomar deben ser las siguientes:

– Cortar inmediatamente la corriente si el aparato de corte de corriente se encuentra en las proximidades del lugar del accidente.

– Si no fuera posible, se provocará un cortocircuito, colocándose fuera de los efectos de la corriente.

– Si no fuera posible realizar el corte de corriente, nos aislaríamos mediante perchas o ganchos de madera y situados en banquetas aislantes adecuadas a la tensión de que se trate.

– Si el accidente se produjo a un nivel más alto del suelo, hay que preveer la caída de la víctima, con el fin de evitar lesiones traumáticas.

Generalmente, las urgencias necesitan de atención médica, por lo que el traslado a un centro sanitario con las medidas de seguridad adecuadas constituye una tarea casi obligatoria, siempre después de la estabilización y aplicación de los primeros auxilios.

Aparte de solicitar ayuda lo antes posible, el resto de medidas que se adoptan en una situación de urgencia están enfocadas a estabilizar los siguientes aspectos:

– respiración

– Circulación (pulso)

– Hemorragias

Una vez controlada la estabilidad clínica del paciente, éste puede ser trasladado al hospital más cercano, normalmente por los servicios sanitarios, cuando éste no sea posible se trasladará de forma que no se produzcan lesiones mayores.

 

Orden de prioridad para la asistencia

Antes de dar los primeros auxilios a las víctimas, tendremos que establecer un plan de prioridades, atendiendo en primer lugar:

– La falta de respiración

– La ausencia de circulación o la inexistencia de pulso

– La aparición de hemorragias

 

Tipo de heridos

En función de estas circunstancias (falta de respiración, ausencia de circulación y hemorragias), distinguimos tres tipos de heridos:

– extrema gravedad: Hemorragias en lugares donde no se puede practicar un torniquete (por ej. Cuello), heridas en el pecho y síntomas de asfixia, quemaduras muy extensas, sujetos en estado de shock.

– muy graves: Miembros aplastados o hemorragias en los mismos, fracturas (cadera, cráneo o columna vertebral) y embarazadas.

– graves: Heridas no muy profundas, fracturas en las que no se ha roto el tejido, es decir, no hay salida ósea.

 

2. ACTUACIONES GENERALES

Ante un accidente, tratar de mantener la calma y activar el sistema de emergencias o el sistema PAS, que corresponde a las siglas de las siguientes tres actuaciones secuenciales:

 

2.1. “P” de PROTEGER: Antes de actuar, comprobar que tanto el accidentado como el resto de personas que se encuentren en el lugar del accidente, están fuera de todo peligro.

2.2. “A” de AVISAR: Una vez seguros, avisar de la ocurrencia del accidente a los servicios sanitarios, transmitiendo información sobre los hechos con la mayor exactitud posible (tipo y lugar donde ha ocurrido, número de heridos, nuestros datos de contacto).

2.3. “S” de SOCORRER: Una vez protegido y avisado, hacer una valoración inicial del afectado, realizando un reconocimiento de los signos vitales:

– Consciencia:

  • Situarse junto a él observando si tiene abiertos los ojos, responde preguntas o se mueve con normalidad. Si eso es así, estaría consciente.

 

  • Si no tienes abierto los ojos y respira con normalidad, tocarle con firmeza y gritarle preguntando si le pasa algo. Procurar no realizar estímulos violentos sobre la víctima que le puedan provocar lesiones.

 

  • Si responde sin poder mantener el estado de alerta normal, la conciencia estaría alterada.
  • Si ante estos intentos no responde, el afectado estará inconsciente.

 

Situarlo en posición lateral de seguridad  (PLS) hasta la llegada de los servicios de emergencia.

– Respiración

  • Si está inconsciente, poner una mano sobre su frente, echando hacia atrás suavemente su cabeza con la otra mano sobre la barbilla, abriéndole la boca.
  • Comprobar que respira, aproximando la cara a la cara de la víctima y mirando hacia el tórax, escuchando y sintiendo en su mejilla como exhala el aire y observando como se eleva el tórax. No apoyarse sobre su pecho.

 

  • Si respira, está inconsciente y no ha sufrido traumatismo ni heridas, situarlo en posición lateral de seguridad hasta la llegada de los servicios de emergencia.
  • Si no respira o la respiración es dificultosa, iniciar maniobras de reanimación cardio pulmonar (RCP). Para ello:
    • Despejar las vías respiratorias del afectado.
    • Situarse de rodillas a su lado para hacer compresiones.
    • Descubrirle el tórax y colocar el talón de una mano en el centro del pecho, que es la mitad inferior del esternón. Poner la otra mano encima y entrelazar los dedos.
    • Estirar los brazos, situar los hombros perpendiculares al punto del masaje y mantener la espalda recta.
    • Ejercer presión dejando caer los hombros, comprimiendo fuerte y rápido con una velocidad de, al menos, 100 compresiones por minuto con una profundidad de unos 5 cm.
    • Realizar maniobras de ventilación, levantando la barbilla del afectado y tapándole la nariz, alternando 30 compresiones con 2 ventilaciones (maniobra del boca a boca).
    • No estar más de 10 segundos sin hacer compresiones. Ventilar lo justo para elevar el tórax y con una duración para cada insuflación de un segundo.

– Pulso

  • Palpar el pulso carotídeo a un lado del cuello, por ser este el más próximo al corazón y el de más fácil localización. El pulso se debe tomar con dos dedos (el índice y el corazón). Con el primero se presiona la arteria contra el oso y con el otro se percibe el pulso. Palpa y observar no más de 10 segundos.

 

  • Si no se detecta pulso, comenzar la RCP.
  • Si se dispone en el local de desfibrilador externo automatizado (DEA) o desfibrilador externo semiautomático (DESA) deberá utilizarse en todos aquellos casos en los que el afectado este inconsciente y no respire o lo haga anormalmente.

La utilización de dicho equipo se realizará únicamente si se ha recibido la formación necesaria para ello.

 

Es importante recordar que: