Las relaciones humanas y la seguridad.

La conducta asertiva

Existen tres estilos básicos de comunicación diferenciados por la actitud que revelan hacia el interlocutor: pasivo, asertivo y agresivo.

  • Pasividad o no- asertividad. Es aquel estilo de comunicación propio de personas que evitan mostrar sus sentimientos o pensamientos por temor a ser rechazados o incomprendidos o a ofender a otras personas. Infravaloran sus propias opiniones y necesidades y dan un valor superior a las de los demás.
  • Agresividad. Este estilo de comunicación se sitúa en un plano opuesto a la pasividad, caracterizándose por la sobrevaloración de las opiniones y sentimientos personales, obviando o incluso despreciando los de los demás.
  • Asertividad. Es aquel estilo de comunicación abierto a las
    opiniones ajenas, dándoles la misma importancia que a las propias. Parte del respeto hacia los demás y hacia uno mismo, aceptando que la postura de los demás no tiene por qué coincidir con la propia y evitando los conflictos sin por ello dejar de expresar lo que se quiere de forma directa, abierta y honesta.
  • A menudo se habla de un cuarto estilo comunicativo, el pasivo-agresivo. Consiste en evitar el conflicto mediante la discreción, evitando las situaciones que puedan resultarle incómodas o enfrentarle a los demás con excusas, falsos olvidos o retrasos entre otros medios. Así no asume la necesidad de hacer valer sus propios derechos (pasividad), aunque tampoco se muestra receptivo hacia los de la otra parte (agresividad).

El asertividad permite decir lo que uno piensa y actuar en consecuencia, haciendo lo que se considera más apropiado para uno mismo, defendiendo los propios derechos, intereses o necesidades sin agredir u ofender a nadie, ni permitir ser agredido u ofendido y evitando situaciones que causen ansiedad.

Lazarus (1973) fue uno de los primeros en establecer las principales dimensiones
conductuales del asertividad, siendo cuatro:

  1. La capacidad de decir “no”.
  2. La capacidad de pedir favores y hacer
  3. La capacidad de expresar sentimientos positivos y
  4. La capacidad de iniciar, mantener y terminar
 

La empatía

Es la capacidad de ponerse en el lugar del otro, de comprender en profundidad el mensaje del otro y así establecer un diálogo. Consiste en la habilidad para estar consciente de reconocer, comprender y apreciar los sentimientos de los demás.
Requiere prestar atención a la otra persona, observar todos los mensajes que esa persona transmite y responder de una manera apropiada a la emoción que la otra persona está sintiendo.

– La escucha activa
La clave para recibir bien los mensajes es el escuchar, pero no es lo mismo oír que escuchar. El oír es simplemente percibir vibraciones de sonido.
Escuchar es una combinación de oír lo que la otra persona dice y envolverse psicológicamente con la persona que está hablando.

Escuchar requiere algo más que oír las palabras.
Requiere el deseo de entender a la otra persona, una actitud de respeto y aceptación, y la disposición de abrir la mente para ver las cosas desde el punto de vista de la otra persona.

Podemos definir la escucha activa como la actitud de especial interés y atención por entender lo que la persona dice y comprender lo que ello puede significar. Esto significa que hay que hacer un esfuerzo de concentración y comprensión.