LA ATENCIÓN, LA PERCEPCIÓN Y LA MEMORIA

La efectividad de las técnicas de descripción referidas depende, fundamentalmente, de la disponibilidad de unas concretas cualidades de la personalidad, como son la atención, la percepción y la memoria.


LA ATENCIÓN

Es el acto por el cual concentramos nuestros sentidos en un hecho o situación. Hace las veces de un interruptor que, si está conectado, permite el paso del estímulo seleccionado al campo cognoscitivo, pero si se halla desconectado no deja pasar nada. Su importancia es por tanto decisiva.


Dos tipos de atención:

  • Inconsciente o primaria: cuando la atención que se presta no es voluntaria sino instintiva, por lo que va a depender de los estímulos del medio a los que se les presta atención sin estar predispuesto a ello (por ejemplo, un ruido, un olor intenso). Esta atención se produce espontáneamente, sin control por parte del sujeto y dependerá de las características estimulantes.
  • Consciente o secundaria: cuando hay un acto voluntario de prestar atención. Es la motivación lo que hace que nuestra atención se centre en algo determinado.

La atención depende de las características físicas de los estímulos, como hemos visto, por lo que parece lógico que sean estas mismas características las que sirvan para su activación. Experimentación suficiente realizada en este campo evidencia que la atención tiende a captar mejor aquellos estímulos que sean:

  • Relevantes: que tengan una posición destacada dentro del conjunto, que resalten sobre el fondo del contexto o cuya intensidad sea mayor que la de los demás estímulos presentes en ese momento.
  • Novedosos: que causen sorpresa en la persona o sean percibidos por vez primera.
  • Significativos: que contengan información interesante o necesaria para la persona, logrando así despertar el interés por su captación.

Pero también puede desactivarse el proceso de la atención, y cuando esto ocurra, el resultado de nuestra conducta será el que sea, pero no podremos hablar de observación. 


Por ello, los factores que disminuyen los niveles de atención son de vital importancia para el vigilante de seguridad, que deberá en todo momento contrarrestarlos. Los más importantes son:

  • No tener la motivación suficiente. Basta con pensar qué ocurre en las clases aburridas, en los actos que nos apetecen poco o nada, o cuando se realiza un trabajo de manera forzosa.
  • El cansancio. Tanto físico como mental, pues se incrementa el tiempo de reacción ante cualquier emergencia y podemos dejar pasar determinados estímulos por no poder reaccionar a tiempo con la suficiente presteza.
  • La lucha contra el sueño. Esto lo conocen bien los vigilantes de seguridad que realizan turnos por la noche y se enfrentan al intervalo entres las 03:00 y las 06:00h. aproximadamente o cuando se conduce por la noche durante un período de tres horas o más.
  • Ingerir alcohol y/o sustancias estupefacientes.

Aunque en un principio ejerzan una acción estimulante, con el tiempo o con una suficiente dosis, aparece el efecto rebote y ejercen una acción inhibitoria de los circuitos neuronales. También debemos prestar atención en este sentido al consumo de café, té, coca-colas y productos con sorbitol y sus derivados.

Realizar tareas rutinarias. Cuando los estímulos pierden atractivo, por dejar de ser novedosos o no resultar relevantes, la rutina produce la desactivación del proceso de la atención, desconectando el campo cognoscitivo. La solución consiste en reactivarla buscando actividades que nos resulten novedosas y relevantes.


LA PERCEPCIÓN

Es la clasificación e interpretación de lo datos de la realidad.

El proceso de atención es siempre previo al proceso de percepción. No podemos percibir de forma plena aquello que ni hemos atendido conscientemente. Ejemplos cotidianos son los ruidos nocturnos (habituaciones a relojes, coches, etc.) y los bloqueos sensoriales si estamos absortos en determinados estímulos (TV, distraídos, etc.)

La percepción es el proceso consciente por el cual se capta la realidad mediante los sentidos. Después del proceso de atención, percibimos e interpretamos el mundo exterior. El proceso perceptivo presenta una característica favorable y otra desfavorable. A favor de la percepción diremos que actúa muy rápidamente, prácticamente instantáneamente, y que siempre da una interpretación del mundo o la realidad captada, basándose en nuestros conocimientos anteriores en huellas de memoria muy semejantes al estímulo en cuestión. En contra de la percepción diremos que no es fiable al cien por cien, pues unas veces acierta y podemos percibir la realidad exterior de forma veraz y otras muchas nos proporciona una interpretación que no corresponde con la realidad veraz y nos confunde. Ejemplos de ello son todas las ilusiones perceptivas.

(Ilusión de Müller-Lyer: las dos líneas son iguales pero la B parece más larga.)


La percepción también se ve influenciada por factores que la modulan. Las variables más destacadas que inciden en la diferente manera de percibir a las personas son:

  • Motivación: si la persona tiene sus necesidades básicas insatisfechas (alimentación, sueño, frío, etc.), tiende a percibir la realidad de forma distinta a cuando las tienen satisfechas.
  • Experiencia: con entrenamiento y desarrollando habilidades para captar estímulos, la percepción es más rica. Es decir, puede entrenarse la percepción. Cuando entramos a trabajar de nuevos, no conocemos nada y casi siempre nos enteramos de las adversidades después de que han ocurrido, pero al cabo de seis meses somos capaces de adelantarnos a los acontecimientos y, antes de que ocurran, sabemos que pueden ocurrir.
  • Grupo social al que se pertenece: la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, etc., ejercen su influencia de forma que sus miembros posean una similar forma de percibir la realidad. Las personas tendemos a emitir juicios conformados con la opinión de la mayoría.
  • Los medios de comunicación: influyen no sólo en las personas, sino en la sociedad entera, moldeando las actitudes y opiniones de la población. En muchos casos llegan a manipular la realidad. Es sin duda, el factor más peligroso para el vigilante de seguridad, ya que pueden llegar a influir de manera indirecta en la inseguridad ciudadana.