LA ACTITUD E IMAGEN DEL VIGILANTE DE SEGURIDAD PRIVADA ANTE LA INSEGURIDAD

Una de las respuestas que los ciudadanos dan ante la inseguridad o para aumentar su seguridad es la Seguridad Privada, como la protección con alarmas, aumento de vigilancia en actos multitudinarios, protección de balcones y ventanas con rejas, evitar horas nocturnas y lugares poco frecuentados, etc.

Se trata de medidas preventivas encaminadas a evitar la aparición del delito o bien a convertirse en posible víctima.

El/ la vigilante de seguridad es pues, una de estas medidas por lo que ha de reunir una serie de requisitos relacionados con la seguridad e inseguridad.

La actitud e imagen del vigilante debe basarse en los siguientes puntos:

  • Respeto a la Constitución y al Ordenamiento Jurídico.
  • Colaboración con los distintos Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.
  • Actitud que inspire seguridad y
  • Neutralidad política e
  • Integridad y Trato correcto y esmerado con el público
  • Ante la práctica de una detención, velar por la dignidad e integridad física de los detenidos
  • Mantener el secreto profesional respecto de las informaciones que sepa por la realización de sus funciones
  • Aspecto personal siempre cuidado

Para que el vigilante realice eficazmente sus funciones se requieren no solo unos conocimientos teóricos y unas destrezas en el manejo de los medios de que dispone, sino además unas actitudes y cualidades personales que, estando presentes en su actividad diaria, produzcan y garanticen esa “buena imagen”.

Estas actitudes y cualidades personales son:

  • Capacidad de decisión: el vigilante no puede dudar ante un problema. Nada peor para la buena imagen que la indecisión o la incapacidad de reacción. Cuando se le presente cualquier situación conflictiva, debe tener como único objetivo resolverla adecuadamente y en el mínimo tiempo
  • Capacidad de persuasión: debe tratar de convencer a las personas mediante la comunicación y no mediante la imposición, restringiendo el uso de la fuerza a aquellas situaciones que, en último extremo, “realmente” lo requieran.
  • Precaución en todos sus actos y prevención ante los demás: evitando toda conducta de excesiva confianza ante cualquier persona o situación.

La precaución es relativa al aquí y ahora, en el presente, mientras que la prevención se refiere al futuro, a lo que puede venir.

  • Autocontrol ante determinadas conductas: deberá mantener una actitud flexible de autocontrol ante las conductas de ciertas personas que, bien por su personalidad, o bien por alteraciones psicológicas provocadas por la situación, adoptan actitudes agresivas.