A pesar de que tradicionalmente el mundo de la seguridad privada y de los cuerpos de seguridad ha sido un sector mayoritariamente masculino, cada vez más mujeres se incorporan al mundo laboral como vigilantes y escoltas.

En los últimos años la cifra de mujeres en este ámbito ha aumentado casi un 6%, llegando al 13% de presencia de la mujer. Ningún país de la Unión Europea supera el 20%, por lo que, a pesar de la necesidad de incrementar el porcentaje y las facilidades de acceso al sector femenino, no es un dato alejado de la media.

Dña. Grecell Garrido Colón, vicepresidenta de la Federación Española de Empresas de Seguridad (FES),  en su entrevista en las Primeras Jornadas sobre el papel de la mujer en el sector de la Seguridad Privada aclara: “Hoy por hoy las mujeres empresarias en general y en particular en el sector de la seguridad privada, han ganado más terreno en el ámbito empresarial y nadie duda que sus empresas son un sinónimo de buena gestión, gracias a un estilo propio de liderazgo que han construido día con día con sus propias habilidades. También es cierto que las conquistas de la mujer en el terreno laboral la han convertido en un factor indispensable para el buen desarrollo de todo tipo de actividades empresariales.” .

Las mujeres del mundo tienen mucho que ofrecer a este sector ya que, con una total integración de las mujeres, se promoverá el trabajo en equipo, la innovación, el control de calidad y, en definitiva, el éxito en todos los aspectos.  La seguridad es cada día más, un pilar básico de países desarrollados y es cada día más multidisciplinar. Integra todos los aspectos desde los cuales se puede ver comprometida nuestra forma de vida, por lo que necesita de todos los puntos de vista, de gente preparada,  con mucha creatividad, planificación, análisis y proceso de mejora continua, en lo que la mujer puede desarrollar un pilar fundamental sin el cual la estrategia de seguridad no estaría completa.   

¿Por qué hay más hombre que mujeres vigilantes de seguridad? Mayormente la causa reside en las peticiones de los clientes, que acostumbran a solicitar un perfil determinado, desde el desconocimiento y partiendo de la idea errónea de que es mejor tener un hombre al frente de la seguridad. Pero deben saber que, en la seguridad, siempre prima la prevención y capacidad de negociación por encima de la fuerza y, en eso, las mujeres desarrollan un papel fundamental, igual que los hombres. 

 Con la incorporación de la mujer al sector de la vigilancia y seguridad, se constata que el género femenino también cuenta con las aptitudes y capacidades necesarias para desarrollar este trabajo con la mayor eficacia y profesionalidad, demostrándolo a diario en su puesto de trabajo. Pensar que una mujer no puede trabajar en seguridad porque es físicamente más débil que un hombre, es un error común. Una mujer convenientemente entrenada puede ser completamente eficaz a nivel operativo.  

Algunas de las ventajas claras de incorporar mujeres al equipo de seguridad son:

  • Pueden facilitar la detención y el cacheo de otras mujeres.
  • Suelen negociar de forma más tranquila y en situaciones conflictivas, no son vistas como una amenaza por lo que pueden calmar los ánimos y llevar la situación bajo control con buenos resultados.
  • En tareas de protección de personas o servicios de escolta, suelen pasar más desapercibidas tanto si actúan en pareja como si están de servicio en solitario.
  • Aportan puntos de vista complementarios e igualmente válidos a la percepción masculina.
  • Son muy buenas comunicadoras y suelen resultar imprescindibles en los controles de acceso.
  • Necesidades de intervención.

Por todo ello, se hace necesario también concienciar tanto a clientes como empresas de Seguridad para que tomen medidas decisivas para cultivar una cultura de inclusión de las mujeres, integrando la dimensión de género en toda la formación del personal y todas las políticas de la empresa así como códigos de conducta que lógicamente deberían abordar la igualdad y los beneficios tangibles de la diversidad, porque la inteligencia no entiende de género.